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28 de mayo de 2011

ADELINA PATTI

Hija de italianos, la soprano Adelina Patti (1843-1919) nació en Madrid, justamente en la calle de Fuencarral, esquina a la Gran Vía. De ella dijo Verdi que era la mejor cantante que había oído nunca. Y don Teodoro Bardají, nuestro gran cocinero y escritor, quedó prendado de ella al escuchar su voz de diosa en el aria “Caro Nome” de Rigoletto. A tanto llegó el arrobo del de Binéfar que, en un arrebato de amor, tan sublime como incontrolado, le dedicó una de sus creaciones culinarias más fastuosas: la “tortilla a la Patti”. Inocentemente, don Teodoro lo niega en un exceso de pudor o tal vez por una humildad mal entendida.
Si ustedes abren cualquier recetario del siglo XIX o principios del XX, comprobarán la cantidad de fórmulas deliciosas que se inventaron para cocinar una simple tortilla, desde la tortilla francesa, que es un plato español, hasta un inmenso océano de creaciones culinarias: tortilla de trufas, tortilla de caviar a la rusa, tortilla murciana, tortilla a la zarina, tortilla a la Reforma, tortilla a la turca, tortilla Chantecler. Y así hasta el infinito.
Pues bien, la “tortilla a la Patti” del gran cocinero Teodoro Bardají consiste, nada menos, que en una tortilla preñada de un salpicón de pollo y trufas ligado con una salsa suprema. Esta tortilla debe servirse acompañada de corazones de alcachofas gratinados y napados con la misma salsa. Y si usted quisiera seguir mi consejo para celebrar esta suculenta obra de arte, debería regalarse usted con un tinto muy joven, casi recién nacido, quizás un Baujolais. Bon apetit.

Antonio Civantos

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