Vistas de página en total

22 de septiembre de 2012

LA SEMANA FANTÁSTICA DEL PP




Al Partido Popular le crecen los enanos de la impotencia. Después del asunto bochornoso y lamentable de Bolinaga, que no tiene otra causa que el miedo a un nuevo atentado de Eta y sus consecuencias electorales, aparece doña Esperanza Aguirre, empenachada de metáforas, y atiza un portazo monumental en las narices blandilebles de Rajoy. En mi opinión, esta huida de la presidenta de la Comunidad de Madrid se podría homologar, simbólicamente, al éxodo que muchos votantes del Partido Popular hemos comenzado hacia la papeleta en blanco, la abstención o la indiferencia política más absoluta. No en vano, la mayoría de nuestros ideales han dimitido al unísono con la desesperanzada presidenta de Madrid, una liberal que no cree en la subida de impuestos como panacea para el aumento de los ingresos públicos, y la única de su partido que cree en un sincero adelgazamiento de la administración autonómica, incluso estoy seguro de que hubiera sacrificado cada una de las competencias de su comunidad en pro de un Estado central más fuerte y, sobre todo, más ágil y barato.
Curiosamente, al señor Rajoy no se le cae del discurso otro quirie  que no sea el cumplimiento de las leyes. Pero, precisamente, con la ley en la mano, más el informe del forense, más las conclusiones del Fiscal General del Estado y el deseo de millones de españoles, podría haber mantenido a Bolinaga en la cárcel. Sin embargo, para el señor Rajoy, la ley sólo es una excusa para salvaguardar los intereses electorales de su partido. Porque no me dirán ustedes que las inminentes elecciones en el País Vasco no han tenido que ver en su decisión de soltar al preso, además de desactivar cualquier conato que provoque la fetidez asesina de los terroristas.     
         Ya saben ustedes que los partidos políticos anteponen sus intereses a los de la nación que gobiernan. No hay que estimular demasiado a la inteligencia para percatarse de una obviedad así, tan tozuda como los cascos de una mula sobre el pavimento. Y el Partido Popular, por desgracia, no es la excepción de la regla. Recuerden que los últimos Presupuestos no salieron a la luz hasta después de las elecciones andaluzas. Y, por lo que se intuye, pretenden esperar a que pasen las elecciones vascas y gallegas para pedir el famoso rescate. Un rescate, por desgracia, algo más que necesario y ventajoso para nuestro país, ya que necesitamos dinero en abundancia y a bajo coste. Al fin y al cabo, es lo que llevamos exigiendo al BCE desde los tiempos de la Chelito y su pulga alborotada. Sin embargo, estos chicos de la derecha no se atreven a ponerse en la mesa petitoria, como marquesonas de otro tiempo, porque saben que la oposición lo va a utilizar como arma arrojadiza en ambos procesos electorales. De modo que ahí tienen ustedes a todos los partidos políticos, tanto el apoltronado en el Gobierno como esa brumosa grey que pastorea Rubalcaba, haciendo prevalecer sus estrategias sobre los intereses de todos los españoles. Lógicamente, cuanto más tiempo tardemos en pedir los créditos que nos ha ofrecido el BCE, más intereses tendremos que pagar en el mercado normal de deuda. Si no se solicita ese dinero inmediatamente no es porque haya que estudiar el pliego de condiciones, como dice Rajoy, sino por la factura en votos que se tendrá que pagar en las urnas. Y es que el Gobierno tiene miedo y además no sabe explicarse y, enfermizamente, parece como si percibiera el latido convulso de la luna ante la demagogia barata de la izquierda. Rajoy era un buen parlamentario cuando galleaba en la oposición, pero como gobernante, desde luego, no es tan “flamboyant” como anunciaban sus maneras. Al menos, le ha dado calabazas al supermán de las Ramblas. Hasta la Diada que viene.

No hay comentarios:

Publicar un comentario